El Temeraire
 

El Temeraire de W. Turner (1838)

El Luchador Temerario remolcado al dique seco para el desguace

El almirante Nelson al mando de la Royal Navy en Trafalgar, donde perdió su vida

“La última singladura del Luchador Temerario”.
(The Fighting Temeraire tugged to her Last Berth to be broken up)
Obra del pintor romántico británico Joseph Mallord William TURNER.
Óleo sobre lienzo: 91 cm × 122 cm • Romanticismo
National Gallery de Londres, Londres, Reino Unido

Interpretación histórica:
La pintura representa una escena de la que el propio Turner fue testigo en 1838: el destino final del HMS Temeraire, en el momento en el que es remolcado desde la base de la flota, Sheerness, en la desembocadura del Támesis, hasta su destino final: el desguace.
El Luchador Temerario, buque de 98 cañones de la armada británica, a cuyo mando estuvo el comandante Harvey, representó un papel fundamental en la flota que dirigió el almirante Nelson en la Batalla de Trafalgar en 1805.

Cuando el HMS Victory de Nelson era cogido entre dos fuegos enemigos y una bala procedente del Redoutable abatía al almirante inglés, el Temeraire, que acompañaba a la nave insignia británica, arremetió con furia al barco enemigo y a cuantos rodeaban al Victory, evitando su hundimiento, y con ello, el de la moral de su armada.
El cuadro representa también un homenaje a lord Nelson y al poderío de la armada naval británica, la Royal Navy. Que se enfrentó en la Batalla de Trafalgar en 1805 a las dos armadas más potentes de su tiempo; la Grande Armée del todopoderoso Napoleón, a cargo del general Villeneuve, y a la heredera de la “Armada Invencible” española, aliada de los franceses y dependiente del general francés. La importancia de la Batalla de Trafalgar fue vital para la historia, pues supuso el primer gran fracaso de Napoleón, que tuvo que postergar para siempre la invasión de Inglaterra.

Recordemos que la Grande Armée se encontraba acampada en esos días en las playas de Boulogne, junto al paso de Calais, frente a las costas británicas, dispuesta a desembarcar. Ante la imposibilidad de recibir refuerzos por mar, Bonaparte decidió arremeter por tierra a los austriacos, cruzando media Europa hasta tomar Viena y arrollarlos en la gran batalla de Austerlitz.

Pero Napoleón quedó duramente tocado, pues Trafalgar supuso ceder a Inglaterra el dominio de los mares, lo que imposibilitaba en definitiva posteriores conquistas.

Interpretación artística:
Esta pintura ya resulta excepcionalmente hermosa nada más verla. Se trata de una bellísima marina al atardecer. Una composición perfectamente equilibrada que sitúa a los barcos a la izquierda y delante, mientras a la derecha sitúa al sol poniente al fondo, tras el litoral. La combinación de colores y la iluminación resultan magníficas, al fundir armoniosamente en gruesas pinceladas impresionistas los tonos anaranjados con los azules pálidos. Lo que la dota de un cariz romántico y evocador. El lienzo es una obra crepuscular llena de simbolismos y repleta de significado. Bajo la superficie se encuentra una nostálgica reflexión sobre el fin del imperio inglés, de cómo los días de gloria ya han pasado y el que fuera el mayor símbolo del poder del ejército inglés, navega rumbo a su muerte: los astilleros de la flota, donde será desarmado. El ocaso del sol simboliza el fin del imperio y el fin de una brillante época, la de los grandes navíos de línea, cuando el imperio británico dominaba los mares. Pero también la época de los grandes veleros, que acaban de ser sustituidos por los barcos de vapor.
Este cuadro era uno de los preferidos de Turner. Y ha sido interpretado también como una reflexión del pintor sobre su propia vejez.

Nota:

Recuerdo aquel precioso cuadro cuando visité por primera vez la National Gallery de Londres, hace más de veinte años. Pero después he estado otra vez y he ido a buscarlo, y lo he encontrado aún más bello que la primera vez. Y me he sentado frente a él con la audioguía conectada. Y me he quedado allí quince minutos inolvidables. Después lo he visto en Internet y a través de él he ido saltando de la batalla de Trafalgar, de la que ya era adicto, a las batallas de Napoleón. Y de ahí a la egiptología sólo hay un paso, y, lo creeréis, hasta el estudio de los criptogramas. Finalmente lo he hecho imprimir a tamaño real y vive con nosotros.

Las grandes obras de la pintura abren un universo al espectador rico en matices, donde se conjugan elementos biográficos, estéticos y de otras artes, de la geografía, de la historia y de muchas otras disciplinas. Elevando su importancia por encima de su propia calidad pictórica. 

Conocer estas obras también es un motivo válido para cualquier día contárselo a un amigo en un paseo campestre. Y por qué no, tal vez, para colgarlo un día en Internet, en mi propia página web, para que la gente aprecie este tipo de cosas.


Que ustedes lo disfruten como yo mismo.

¡Buen Caminoo!

Documentos adjuntos a esta publicación
National Gallery de LondresBatalla de TrafalgarEl Bucentaure atacando al Victory, defendido por el TemeraireChurruca, muerto en Trafalgar, comandante del navío S. Juan Nepomucemo  AusterlitzNapoleón en EgiptoLa piedra de RossettaTutankamon
 
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